
Queridos amigos: Paz y Bien.
Hoy comenzamos con otro de los temas más repugnantes:
EL ABORTO, un verdadero ASESINATO.
Y Dios en su infinita Misericordia sigue exclamando:
¡PADRE, PERDONALES, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN..."
Fuente: LA MARAVILLA DE SER HIJO DE DIOS.
Autor: Padre Ángel Peña Benito, misionero agustino
recoleto, con sede en Lima (Perú).
Tema: EL ABORTO
Es el gran atentado contra la vida de seres humanos inocentes, indefensos y todavía por nacer. Frecuentemente, son los propios padres quienes deciden la muerte, como si tuvieran derecho a decidir quién puede vivir o morir. Cada año son cerca de setenta millones de seres humanos que son abortados. Una injusticia que clama venganza al cielo.
¿Acaso los padres sólo ven su propia comodidad?
¿Dónde están los derechos de esos hijos, que desean nacer, y a quienes Dios les ha dado la vida con infinito amor?
Cada día crece más la amenaza contra estos niños aún no nacidos, porque va creciendo una mentalidad hedonista, que busca el placer y evita los hijos. Cada día son más también los anticonceptivos abortivos disponibles.Con relación a las técnicas para practicar el aborto, debemos decir que son, ciertamente, salvajes.
En el método de succión, se introduce un tubo por la vagina y se aspira el feto hasta que es sacado del útero completamente desmembrado. La dilatación y el legrado consisten en introducir un cuchillo curvo en el útero y se despedaza al niño para poder sacarlo a pedazos. Otras veces, se aplica una inyección de una solución concentrada de sal para que muera el niño y la madre lo dé a luz ya muerto. O la histerectomía, que se practica en los últimos meses, con cesárea, para sacar al niño y aprovecharlo, como si fuera un animalito, para la confección de fármacos y cremas. Por eso, debemos tener claro, como dice el concilio que "El aborto y el infanticidio son crímenes abominables" (Gaudium et Spes, 51)
Y "quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión" (Catecismo 2272 y canon 1398).
El Catecismo de la Iglesia católica afirma que "la vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción . Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable a la vida" (Catecismo 2270).
El famoso abortista, convertido al catolicismo, Bernard Nathanson, después de haber practicado personalmente más de 5,000 abortos decía: "Estoy convencido de que la vida comienza en el momento de la concepción y debe ser inviolable".
El Dr. Lejeune, famoso catedrático de genética fundamental de la Universidad de París afirma que "abortar es matar, aunque el cadáver sea muy pequeño". Por eso, legalizar el aborto es legalizar la pena de muerte para estos niños no nacidos.
Y el país que legaliza el aborto, de algún modo, está matando su propia alma. Porque nadie puede disponer de la vida, sólo Dios es el dueño de la vida y nadie tiene derecho a quitársela a sí mismo o a los demás.
Como diría Sta. Isabel a María, y se puede aplicar a todas las mujeres:
"Bendito es el fruto de tu vientre"
(Lucas 1. 42). (continuará)
Un saludo cordial en el Espíritu Santo y en el Corazón Inmaculado de María.
José Luis Elizalde Esparza
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