
Queridos amigos: Paz y Bien
Continuamos con nuestro tema: SANACIONES (o CURACIONES)
Fuente: JESUS EUCARISTÍA, EL AMIGO QUE SIEMPRE TE ESPERA.
Autor: P. Ángel Peña Benito, O.A.R.
Tema: SANACIONES (o CURACIONES) (continuación)
Giovanna Fretel, de 34 años, tenía peritonitis tuberculosa y había tenido siete operaciones. Estaba gravísima, cuando la llevaron a Lourdes el ocho de octubre de 1948. En el momento de la comunión, quedó curada totalmente. Su caso fue declarado milagroso.
María Luisa Bigot, de 31 años, con hemiplejia, ciega y sorda, fue llevada a Lourdes en 1953 y se curó de la hemiplejia. En 1954, en otro viaje, en el momento de la bendición con el Santísimo, quedó curada del oído, y durante el viaje de regreso recuperó la vista. Su caso ha sido reconocido como milagroso.Tea Angela, de 29 años, alemana, fue llevada a Lourdes el 17 de mayo de 1950 con esclerosis y fue curada progresivamente, después de meterse en la piscina y asistir a la procesión del Santísimo Sacramento. Se hizo religiosa con el nombre de Sor María Mercedes.
También María Teresa Canin, de Marsella, de 37 años, fue curada progresivamente, el 9 de octubre de 1947, de mal de Pot y de tuberculosis peritoneal, después de asistir tres días seguidos a la procesión del Santísimo Sacramento.Fray León Schwager, benedictino suizo, tenía esclerosis múltiple y fue a Lourdes el 30 de abril de 1952, cuando tenía 28 años de edad. En la procesión del Santísimo quedó curado. Su caso también ha sido reconocido milagroso.
Más reciente es el caso de Hugo Mario Fisicaro, industrial madrileño de 39 años.
El había tenido un grave accidente automovilístico el 26 de enero de 1989 y su novia lo llevó a Lourdes cuatro meses después, cuando ya los médicos no podían hacer nada. Durante la misa por los enfermos, en el momento de la comunión, sintió un calor intenso que invadió todo su cuerpo y pudo empezar a caminar, pues estaba paralizado de medio cuerpo para abajo.Felizmente, no necesitamos ir a Lourdes, porque el mismo Jesús que sana en Lourdes, está en cualquiera de nuestras iglesias.
El P. Emiliano Tardif, que tenía un poderoso ministerio de sanación a través del mundo, refiere en su libro "Jesús está vivo" muchos milagros realizados en las misas de sanación. En Tahití, había un hombre "completamente ciego de un ojo y con el otro veía muy poco. Durante la misa de los enfermos, precisamente en el momento de la elevación de la hostia, vio una gran luz y sus ojos se abrieron ¡Había sanado!".
La M. Briege Mckenna, que también tiene un extraordinario ministerio de sanación a nivel mundial, acostumbra a realizar sus oraciones de sanación, cuando Jesús está expuesto en la custodia solemnemente; para que sea Jesús quien personalmente pase por entre los enfermos y los cure como sucede frecuentemente.
El P. Darío Betancourt es otro sacerdote con un gran ministerio de sanación. Dice en su librito "La Eucaristía": "Recién ordenado sacerdote fui a la casa de unos campesinos a llevar la comunión. Había un niño con un eczema, que era como una llaga al rojo vivo. Sus padres me contaron que habían gastado todo su dinero en médicos y medicinas sin éxito alguno. Yo impuse el relicario con la hostia consagrada, tocando al niño, mientras todos pedíamos a Dios por su curación. Dos semanas más tarde, sus padres me trajeron al niño para mostrarme cómo se habían secado las llagas. Me contaron que, desde el momento de aquella oración, el pequeño había dejado de rascarse y empezó la mejoría"...
"Otro día, me llamaron a un hospital de Nueva York para atender a Ann Greer, que llevaba dos meses inconsciente. Yo me acordé del caso que acabo de contar y le puse el relicario sobre su frente en el lugar donde había sido golpeada en un terrible accidente automovilístico. Por la noche, fuimos informados de que la niña había recobrado un poco de calor y sus miembros estaban más fieles. Al día siguiente, los médicos estaban admirados de la mejoría tan grande de la noche a la mañana. Dos días más tarde, reconocía y recordaba. Una semana después, Ann dejaba el hospital totalmente recuperada". (continuará)
Un saludo cordial en Jesús Eucaristía, el Amigo que siempre te espera, y en María, Madre de Dios y Madre nuestra.
José Luis Elizalde
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