
Queridos amigos: Paz y bien
Hoy comenzamos un nuevo tema: LA VOCACION SACERDOTAL
Fuente: JESUS EUCARISTÍA, EL AMIGO QUE SIEMRPE TE ESPERA
Autor: P. Ángel Peña Benito, O.A.R.
Tema: LA VOCACION SACERDOTAL
La vocación sacerdotal es un misterio. Es el misterio de un maravilloso intercambio entre Dios y el hombre. Este ofrece a Cristo Su humanidad para que El pueda servirse de ella como instrumento de Salvación, casi haciendo de este hombre otro sí mismo (otro Cristo)...¿Hay en el mundo una realización más grande de nuestra humanidad que poder representar cada día en la persona de Cristo el sacrificio redentor, el mismo que Cristo llevó a cabo en la cruz?... Por eso, la celebración de la Eucaristía es, para él, el momento más importante y sagrado de la jornada y el centro de su vida” (DM 8). El sacerdote debe vivir esa solicitud por toda la Iglesia y sentirse de algún modo responsable de ella (DM 5) y de toda la humanidad. Tiene una misión universal.Jesús lo ha unido a la acción más santa de la historia, a la única acción plenamente digna a Dios. Por eso, debe estar siempre agradecido por el don de su vocación. ¡Que grande es la dignidad del sacerdote Con toda tu alma honra al Señor y reverencia a los sacerdotes (Eclo 7, 31) El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús. Si comprendiésemos bien lo que es el sacerdote, moriríamos no de pavor, sino de amor (Cura de Ars). El sacerdocio es la cima de todas las dignidades y títulos del mundo (S. Ignacio de Antioquia). Por ello, los santos tenían tanto aprecio y respeto por los sacerdotes. Decía Sta. Eduvigis “Que Dios bendiga a quien hizo que Jesús bajara del cielo y me lo dio”. Igualmente, S. Francisco de Asis afirmaba “En los sacerdotes veo al Hijo de Dios... y, si me encontrara con un ángel del cielo y con un sacerdote, primero me arrodillaría ante el sacerdote y después ante un ángel. Oh venerable dignidad del sacerdote, entre cuyas manos se encarna cada día el Hijo de Dios, como se encarnó en el seno de María (S. Agustín). El sacerdote es el hombre de la Eucaristía y vive para la Eucaristía. Juan Pablo II afirmaba que La celebración de la Eucaristía es el centro y el corazón de toda vida sacerdotal (30-10-96). Y El personalmente decía: Nada tiene para mí mayor sentido ni me da mayor alegría de mi ordenación sacerdotal” (USA 14-9-87).“Para mí el momento más importante y sagrado de cada día es la celebración de la Eucaristía Domina en mí la conciencia de celebrar en el altar “en la persona de Cristo. Jamás he dejado la celebración del santísimo sacrificio. La santa misa es el centro de toda mi vida y de cada día (27-10-95). Ser sacerdote es ser administrador del bien más grande de la Redención, porque da a los hombres al Redentor en persona. Celebrar la Eucaristía es la misión más sublime y más sagrada de todo sacerdote. Y para mi, desde los primeros años de sacerdocio, la celebración de la Eucaristía ha sido no solo el debe más sagrado sino, sobre todo, la necesidad más profunda del alma. El misterio eucarístico es el corazón palpitante de la Iglesia y de la vida sacerdotal (DM 9). De su celebración dependen muchas bendiciones para el mundo, pues se celebra por la salvación del mundo entero.De ahí que la Iglesia recomienda encarecidamente (al sacerdote) la celebración diaria de la misa, la cual, aunque no pueda tenerse con asistencia de fieles, es una acción de Cristo y de la Iglesia, en cuya realización los sacerdotes cumplen su principal ministerio (canon 904 y Vat II PO 13). El sacerdote en la misa “ofrece el santo sacrificio in persona Christi (en la persona de Cristo), lo cual quiere decir más que en nombre o en vez de Cristo. In persona quiere decir en la identificación específica sacramental con el Sumo y eterno sacerdote, que es el autor y el sujeto principal de éste su propio sacrificio, en el que, en verdad, no puede ser sustituido por nadie (Pablo VI, carta sobre el culto de la Eucarístia N° 8). El sacerdote en la misa personifica a Cristo, según el canon 899. cristo toma posesión de su persona, y a través de El, se ofrece a Sí mismo al Padre, como lo hizo en la cruz. Hay una identificación del sacerdote con Cristo, pues Cristo absorbe la persona del sacerdote y actúa a través de El, que su ministro e instrumento. El sacerdote le presta su voz, sus manos, su cuerpo.El que habla en la misa no es el sacerdote humano, al que escuchamos. Ciertamente, oímos su voz, pero su voz viene de más arriba, de más hondo. Es la voz misma de Cristo, que habla a través del sacerdote. Sus manos son las manos de Jesús, el cual se sirve del sacerdote, de sus manos de su lengua, de sus palabras para ofrecer el sacrificio del altar. Porque, en realidad, es Jesús quien celebra la misa. El es el único y eterno sacerdote, pero como no lo vemos ni oímos, necesita del sacerdote, como de una pantalla, en la que proyecta su propia vida divina, su sacrificio, su amor, su voz... (continuará)Un saludo cordial en Jesús Eucaristía, el Amigo que siempre te espera, y en María, Medianera de todas las gracias
José Luis Elizalde
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