miércoles, diciembre 12, 2007


Queridos amigos: Paz y Bien

En el día de la Inmaculada os ofrecemos un nuevo tema, relacionado con los que sufren la persecución por seguir a Cristo.

Fuente: JESUS EUCARISTIA, EL AMIGO QUE SIEMPRE TE ESPERA

Autor: P. Ángel Peña Benito, O.A.R. misionero agustino recoleto, con sede en Lima (Perú)

Tema: LA EUCARISTIA, FORJADORA DE MARTIRES


La Eucaristía es el sacramento de la santidad o, como decían en los primeros siglos, el sacramento que hace a los mártires. S. Agustín decía que el misterio de la última Cena recibe su más plena eficacia, cuando derramamos nuestra sangre por Aquél, del que hemos bebido su sangre (Sermo 304,1). Por eso, los primeros cristianos llevaban la comunión a los prisioneros, listos para el martirio, para que recibieran la sangre de Cristo y tuvieran valor para derramarla por El.

El martirio es una misa vivida en plenitud, una ofrenda total. Hay que vivir el martirio de cada día, derramando nuestra sangre gota a gota, para prepararnos para la gran ofrenda, si es que Cristo nos pide la ofrenda total de nuestra vida por el martirio. Una religiosa me decía: He entendido que todos mis dolores, fatigas, penas y humillaciones...

Los ritos de la gran misa que tengo el honor de celebrar cada día. Viviendo así, la muerte será como la última celebración de nuestra misa terrena. Y entraremos en la etapa del banquete celestial, de la misa celeste, en la que seguiremos ofreciéndonos por los demás y amándolos con todo nuestro ser. Por ello, decía Sta. Teresita: Siento que mi misión va a comenzar... derramaré sobre el mundo una lluvia de rosas.Cuando el P. Noel Pinault, fue llevado al cadalso en tiempo de la Revolución francesa, pidió llevar los ornamentos litúrgicos de celebrar misa y comenzó sus oraciones como en la misa, antes de ser guillotinado.

El martirio para El era una celebración eucarística. Vivamos nuestra misa y digamos con Jesús: Yo por ellos me consagro para que ellos sean santos de verdad”. (Jn 17,19). Ofreced vuestros cuerpos como hostia viva, santa y agradable a Dios. (Rom 12,1). Ser santo significa ser amigo íntimo de Jesús y amarlo con todas sus consecuencias, en la vida y en la muerte, con salud o enfermedad, sin condiciones...¿Estás dispuesto a dar tu vida por El?

Así lo hizo el alemán K. Leisner, que amaba a Cristo con todo su corazón. En su diario de juventud había escrito: Cristo, Tú eres mi pasión. Se integró en el movimiento de jóvenes católicos alemanes y empezó a descubrir el amor a María y el tesoro de su amigo Jesús Eucaristía. A la hora de decidir su futuro, tuvo fuertes luchas vocacionales hasta el punto de escribir: Mi vocación ha sido una lucha entre la vida y la muerte. Pero mi vocación es el sacerdocio y por esta vocación lo entrego todo. Se ordenó de diácono el 25-03-1939.

Siendo diácono, se le declaró inesperadamente una tuberculosis pulmonar, teniendo que internarse en un sanatorio. Así, se iba preparando para la entrega total. La Gestapo lo arrestó como persona peligrosa para el Estado. Lo internaron en diferentes cárceles has que en Diciembre de 1940 fue trasladado al campo de concentración de Dachau como prisionero con el N° 22356.La mala alimentación y los trabajos forzados hicieron avanzar su enfermedad, que se manifestó en frecuentes vómitos de sangre. Lo internaron en la enfermería, donde había 150 moribundos. El joven diácono se aferró en aquellos difíciles momentos al amor de María, la Madre amorosa, en quien encontraba refugio en su debilidad; pero, sobre todo, se aferró a Jesús Eucaristía, a quien llevaba siempre consigo lo escondía debajo de su almohada y lo repartía a los moribundos en comunión.El 17 de Diciembre de 1944, el obispo francés Gabriel Piguet lo ordenó de sacerdote, con peligro de muerte, en la barraca 26, participando 300 sacerdotes, que estaban también prisioneros. Allí Dios manifestó su poder sobre los orgullosos del mundo y reafirmó la fe de aquellos sacerdotes, que estaban siendo vejados y humillados. Cristo, de nuevo, manifestó su victoria sobre el mal y se identificó con un pobre moribundo, a quien elevó a la dignidad del sacerdocio. El día 26, Karl celebró su primera y única misa, pues estaba demasiado débil. El 29 de Abril de 1945 llegó la liberación, pero tuvieron que internarlo en un sanatorio, donde murió el día 12 de Agosto, ofreciendo su vida por la salvación del mundo.Karl Leisner, sacerdote mártir de Cristo, está enterrado en la cripta de los mártires de la catedral de Xanten. El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 23 de Junio de 1996, declarando mártir de la Iglesia, a quien ya había declarado modelo de la juventud europea el 08-10-88. ¡Valió la pena haber vivido y haber sido sacerdote para celebrar sólo una santa misa! El poder de Cristo Eucaristía le dio el valor necesario para dejarlo todo y llegar hasta el sacerdocio y afrontar el martirio. ¡Que Dios sea bendito! Un saludo cordial en Jesús Eucaristía, fortaleza de los mártires, el Amigo que siempre te espera, y en María, Medianera de todas las gracias.

José Luis Elizalde

No hay comentarios.: