jueves, mayo 22, 2008

¡Vales mucho!

No solamente es más apreciado por todos
el ser espontáneo, sino que es mucho más fácil.

Mucha gente gasta bastante energía
en aparentar lo que realmente no es.

¿Por qué sucede que hay personas que parecen
"mimetizarse" con los demás y les cuesta
sobremanera ser natural y espontánea?

¿Por qué se dice lo que realmente no se siente?
Lo sé bien, por la experiencia de mis primeros
años de vida, en que tempranamente aprendí
que no podía decir lo que pensaba, porque
mis mayores me lo reprochaban.

Luego, me pareció que los demás se sentían bien
si uno estaba de acuerdo con ellos, y mal
si manifestaba opiniones diferentes.

Y yo buscaba desesperadamente
la total aceptación de los demás.

Sin embargo, fui descubriendo que los otros
dejan de considerarte y respetarte al darse cuenta
que uno no tiene una opinión clara y definida.

Y lo peor, uno deja de respetarse a sí mismo.
Aprendí que no tenemos por qué caerle bien a todos,
ni estar siempre de acuerdo con todos.

Es probable que cuando todos seamos sabios
y ya hayamos alcanzado la plena iluminación,
entonces sí estemos todos de acuerdo.

Mientras tanto, en la búsqueda de la verdad,
tendremos posiciones distintas,

según nuestras experiencias y conocimientos.
Todo esto está relacionado con la seguridad en sí mismo.
En la medida que somos conscientes de nuestro
propio valer, nos atrevemos a ser nosotros mismos
y a pensar por sí mismos.

No hay que andar por el mundo buscando satisfacer
a los demás, ni llenando las expectativas de los otros.

Hay que disponerse a aceptar a los demás con sus virtudes
y defectos, con sus opiniones y puntos de vista.

Y disponerse a respetarse también a sí mismo.
Es posible que al principio se pierdan amigos
que no compartan nuestra manera de ser y opinar.

Pero si eres consecuente con tus ideas y contigo mismo,
tendrás muchos verdaderos amigos en el futuro.

Decir la verdad puede que moleste a alguien,
pero la mayoría aprenderá a valorar a quien es veraz.

Ya el Señor nos dijo hace mucho tiempo
"cuando ustedes digan sí, que sea sí,
y cuando digan no, que sea no". (Mt 5, 33-37)

Una buena práctica es darse mensajes a sí mismo,
ya sea mediante un diálogo interno, carteles,
escritos, dibujos, etc., que digan:
"Tengo seguridad y confianza en mí".

Tú vales mucho más de lo que te imaginas.
Tú eres importante para los demás.
Y lo más importante es que para Dios,
¡eres muy importante!

No hay comentarios.: