martes, abril 08, 2008

Queridos amigos: Paz y Bien
Terminamos hoy con el tema: HACIA LA SANTIDAD
Fuente: LA COMUNION DE LOS SANTOS, una gozosa y maravillosa experiencia del Dios
Autor: P. Ángel Peña Benito, O.A.R., misionero agustino recoleto, con sede en Lima
Tema: HACIA LA SANTIDAD (Fin del tema)

Por todo esto, es muy recomendable que los padres oren por sus hijos desde que están en el vientre de la madre. Que reciban con mucho amor incluso a sus hijos anormales. Que invoquen y se reconcilien con sus hijos abortados, con sus familiares difuntos a quienes hayan ofendido. Es muy importante que nos sintamos obligados a orar por nuestros familiares difuntos, que pueden estar todavía en el Purgatorio. Tenemos con ellos una obligación de justicia. Y no olvidemos, como dice el libro segundo de los Macabeos (cap. 12) que "es un pensamiento santo y piadoso orar por los difuntos para que sean liberados del pecado".Oremos para que Dios nos conceda la gracia de cumplir fiel y plenamente la misión que nos ha encomendado. Oremos por todos los hombres del mundo, sintiéndonos solidarios con todos los hombres. Oremos por todos nuestros hijos espirituales, aquellos que de un modo especial nos ha encomendado y ha puesto en el camino de nuestra vida. Oremos siempre por la Iglesia, por todos nuestros familiares, amigos y conocidos. Oremos por todos los pecadores, que se han apartado del plan de Dios, sin olvidarnos de los más pobres, enfermos, ancianos y necesitados en el cuerpo y en el alma. Normalmente, como humanos que somos, vemos más las apariencias: el dinero, la belleza, la juventud, la salud, las cosas materiales, pero Dios mira el corazón. Y todos tienen un alma que hay que salvar. ¡Qué decepción recibiríamos, si viéremos el alma de las personas! Cuántos, que son alabados humanamente por el mundo entero, aparecerían ante nosotros horriblemente feos espiritualmente y cuántos, que son desp reciados, aparecerían bellos y puros ante Dios.¿A cuántos hemos ayudado a salvarse e ir al cielo? Con frecuencia, he pensado que muchas personas que se han condenado eternamente se podrían haber salvado, si las personas a quienes fueron encomendadas hubieran sido más fieles y hubieran cumplido bien su misión. Ellas, por supuesto, se han condenado por su propia culpa y con justicia; pero cuántas gracias extraordinarias hubieran podido recibir si sus padres, tutores, hubieran orado más y les hubieran dado mejor ejemplo. Son misterios de Dios incomprensibles para nosotros, pero que debemos tomar en cuenta para no fallarle a Dios y salvarnos con todos los que nos ha encomendado, aspirando a la Santidad.

Un saludo cordial en la Providencia Infinita de Dios, y en la Comunión de los Santos. Que María nos abra a la Luz de Dios.
José Luis Elizalde

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