Queridos amigos: Paz y Bien
Ayer iniciábamos un tema: INFANCIA ESPIRITUAL de Santa Teresita del Niño Jesús, y hoy continuamos con él.
Dice así:Fuente: LA COMUNION DE LOS SANTOS, una gozosa y maravillosa experiencia de Dios
Autor: P. Ángel Peña Benito, O.A.R. misionero agustino recoleto, con sede en Lima (Perú)
Tema: INFANCIA ESPIRITUAL (continuación)
Yo me imagino a un niño, que es incapaz de caminar por largos y difíciles caminos y mucho menos de exponerse a peligros insospechados o a los animales salvajes. Un niño que es incapaz de soportar el frío, el calor, el hambre, la sed. Pero un niño que debe hacer un largo camino hacia el cielo y para ello se hace acompañar de hermanos mayores, que lo pueden llevar en brazos cuando se canse, que se preocuparán de que no le falte el agua o la comida a su tiempo y que lo defenderán de todos los peligros. ¿Qué diríamos de este niño inteligente, que sabe aprovecharse de la ayuda de sus hermanos? Y ¿qué diríamos de otro que, por soberbia o por ignorancia, no quiere recibir ayuda y él solo quiere hacer todo el trayecto, exponiéndose a tantos peligros y a tantas dificultades? Sin duda alguna, el primero llegará más rápido y seguro, no por sus propios méritos, sino por los méritos y ayuda de sus hermanos. De ahí que Sta. Teresita para ir al cielo descubrió el gran ascensor de los brazos de Jesús. Podía estar cansada o caminar en la oscuridad y entre peligros, en los brazos de Jesús estaba segura y caminaría más aprisa y llegaría con seguridad a la meta. Dejémonos también nosotros ayudar por los santos y ángeles y pongámonos confiados en los brazos de Jesús y de María nuestra Madre.Sta. Teresita nos cuenta en su Autobiografía cómo recibió ayuda en sueños de la Venerable Madre Sor Ana de Jesús y afirma: "Después de acariciarme con más amor del que jamás puso en acariciar a su hijo la más tierna de las madres, la vi alejarse... Mi corazón estaba henchido de gozo... y yo creía, estaba segura de que existía un cielo y de que este cielo está poblado de almas que me quieren y que me miran como a una hija suya".Allí en el cielo, tendremos la gran alegría de conocer y amar no sólo a nuestros contemporáneos, sino a todos los hombres salvados de todos los tiempos y conocer sus vidas y con ello dar gloria a Dios. Allí no habrá barreras, como aquí, de lenguas, razas o religiones. Allí todos nos hablaremos con el gran lenguaje del amor. Allí todos nos sentiremos hermanos. Allí no habrá ancianos, niños o jóvenes. Todos seremos iguales ante Dios con la única diferencia del grado de amor. Pero todos amaremos conforme a nuestra capacidad y seremos inmensamente felices por toda la eternidad. Y nadie será capaz de quitarnos nuestra gloria.Que el cielo sea la meta de nuestros deseos y aspiraciones. Vivamos en plenitud estas dos grandes y hermosas realidades de la infancia espiritual y la Comunión de los santos para que disfrutemos de la gran alegría de sentirnos miembros de la gran familia de Dios. Y un día escuchemos a Jesús que nos dice: "Venid, benditos de mi Padre a gozar del Reino eterno que os he preparado desde la creación del mundo". ¡Seamos Santos! (fin del tema INFANCIA ESPIRITUAL)Un saludo cordial en la Providencia Infinita de Dios, y en la Comunión de los Santos.
Que María nos abra a la Luz de Dios.
José Luis Elizalde
domingo, abril 06, 2008
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