Boletín no. 13
Misión Aparecida,
¡Manos a la obra!
Fuente: Catholic.net
Autor: Beatriz Cruz
Estimados miembros de la Gran Misión Continental:
Después de pensar mucho tiempo sobre qué tema tocar en la emisión no. 13 de nuestro boletín, concluí que hemos hablado mucho del trabajo apostólico, de la necesidad de emprender acciones concretas, de aliarnos, de mover a los demás a que se sumen a nuestras iniciativas. Sin embargo pocas veces hemos hablado del motor que genera y ayuda a que todos nuestros proyectos evangélicos puedan llevarse a cabo, me refiero a la Oración. Y es que en ella se basa todo encuentro cercano con Dios y es sólo a través de esta, que todo lo demás toma sentido. De qué nos serviría tener una excelente organización, muchos apostolados, un equipo a nuestro cargo si no sabemos a ciencia cierta hacia dónde caminar porque no nos dimos tiempo para escuchar a Aquel que debe de guiar cada una de nuestras acciones. Él nos conoce como nadie podrá hacerlo jamás. Sabe de nuestras debilidades, de nuestros desafíos de nuestros sueños y conoce tanto nuestro corazón que sabe exactamente qué es lo que necesitamos para ser felices, Él pone en nuestro camino las herramientas necesarias para que sigamos creciendo en nuestro amor y nuestra fe, solo tenemos que darnos tiempo de escucharlo, no sólo para encontrarlo en un principio, sino para conservarlo para siempre con nosotros. Independientemente de la etapa -de las propuestas en el documento de Aparecida- en la que nos encontremos, siempre habrá algo mu específico en lo que la oración sincera y humilde podrá auxiliarnos. Siempre hemos escuchado que uno no puede dar lo que no tiene, pero si no lo tiene, hay que pedírselo con fe a Dios. Pedir la oportunidad de sentirnos tan cerca de Cristo que quedemos maravillados con su amor, pedir que ante tal fascinación estemos dispuestos a cambiar nuestra manera de vivir, pedir que nos sintamos impulsados a aprender siempre más sobre Él y su Iglesia, que encontremos en nuestro camino personas que estén dispuestas a trabajar junto con nosotros, pedir que infunda en nosotros un intenso celo apostólico y una necesidad inquebrantable de compartir con otros todos lo que hemos experimentado. Muchas veces nuestra soberbia, nuestra falsa autosuficiencia, nos traicionará y creeremos que la experiencia que tenemos, nuestros deseos, nuestro excelente equipo de trabajo nos ha permitido cosechar grandes frutos y entonces unos pocos minutos de oración nos ayudarán a recordar que los logros no han sido nuestros, sino de Cristo que nos ha utilizado como instrumentos de su amor. Siguiendo con nuestra intención de brindarles material didáctico para poder propagar el mensaje de Aparecida en sus parroquias y comunidades, en este boletín encontrarán la síntesis del documento de Aparecida, en lo respectivo al Encuentro con Cristo; lean cada uno de los párrafos con detenimiento, medítenlo y analicen de todos los caminos posibles, a través de cuál o de cuáles podrían acercar cada día a más personas a esa primera y trascendente etapa. Los invitamos a que sigan enviándonos sus artículos, contándonos sobre su apostolado y sobre lo que están haciendo por la Iglesia. Recuerden que la mejor manera de extender el Reino de Dios es compartiéndolo con los demás. No olviden participar en el Foro Aparecida, Manos a la Obra donde tendrán la oportunidad de interactuar y compartir su amor a Cristo y su Iglesia, con todos los demás miembros de la Gran Misión Continental. Si tienen alguna duda, comentario o sugerencia, o te gustaría compartir tu material con los demás miembros de la Gran Misión Continental no dejes de escribirnos. Dios los Bendiga Lic. Beatriz Cruz Sánchez aparecida@catholic.net
jueves, abril 17, 2008
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