martes, marzo 04, 2008


Queridos amigos: Paz y Bien

Jesús es quien nos habla desde el Sagrario.

Fuente: VISITAS AL SANTISIMO SACRAMENTO

Autor: P. Ángel Peña Benito, O.A.R., misionero agustino recoleto,

con sede en Lima (Perú)

Tema: OCTAVA VISITA


Jesús: ¡Cuánto amo a las almas puras!


Quiero que tu alma sea un templo, un sagrario, una custodia, un cáliz, donde pueda estar y sentirme a gusto contigo. Cuando encuentro un alma pura, me siento atraído y quiero llevarla a la santidad. Mis mejores sonrisas y gracias las reservo para ellas.¿Sabes qué es un alma pura? La que es transparente en todas sus obras y hace de la sinceridad la norma principal de su vida. Un alma pura es un alma limpia, sin mancha... Un alma que busca siempre mi voluntad y no la suya. Un alma así me glorifica más que una multitud de almas vulgares. Me siento tan solo en el sagrario... Son tan pocos los que me buscan con fe y amor en la Eucaristía... Y aquí estoy yo con todas mis bendiciones para repartirlas a los que vengan a vi sitarme y me siento triste ante tanta indiferencia, ante tanta falta de fe y de amor para conmigo, que soy un Dios de amor. ¡Cuánto me consuelan las almas puras, las almas eucarísticas! Gracias por tu deseo de pureza y hacerme tan feliz! Consuélame, ámame. Tus lágrimas y tus besos de amor me confortan. Yo te necesito.Necesito que escuches mis lamentos por tantas ofensas que recibo. No olvides que también soy hombre y tengo un corazón sensible y necesito comprensión y amor.Yo quiero que tú me imites en la humildad y silencio del sagrario. Quiero que tu cuerpo sea mi templo, tu corazón mi altar y tu alma mi custodia. Te quiero toda pura y limpia para mí. Quiero que seas toda mía.


TODA DE JESUS.Adórame dentro de ti. Allí he puesto mi jardín y quiero que esté lleno de virtudes. Pero ¡cuántos trabajos y sufrimientos para que tu alma tenga un jardín hermoso y florido! ¡Cuánto hay que podar y escardar y quitar y poner!... ¡Cuánto silencio y humildad, cuánta pureza necesitas t odavía!... Pero no te desanimes, yo te espero y tengo paciencia contigo. Lo que más me agrada de tí es tu buena voluntad y tu deseo de superación y de santidad. Yo soy el divino jardinero y te ayudaré a limpiar el jardín de tu alma.Ayúdame para que tu alma esté siempre en Primavera. Tengo sed de amor. Tengo sed de ser amado por tus hermanos. Todo lo que hagas para que otros me amen, te lo recompensaré. Tú ámame siempre. Yo pensaré en ti y en todas tus cosas hasta en los más mínimos detalles.Jesús, Tú eres la fuente de la pureza. Dame tu pureza, porque quiero ser puro y limpio de corazón y quiero extender por el mundo la fragancia de tu pureza inmaculada, promoviendo la presencia de sagrarios y de adoradores de tu presencia eucarística.Un saludo cordial en Jesús Eucaristía, el Amigo que siempre te espera en el Sagrario, para hablar y dialogar contigo, y en María, Madre de Dios y Madre nuestra.

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