
6 de enero de 2007
Epifanía del Señor (Reyes Magos)
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”. Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. “En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo Israel’”. Herodes mandó llamar secretamente a los magos y, después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje”. Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría y, al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino. (Mt 2, 1-12).
Comentario:
Epifanía es una palabra griega que significa manifestación. Y en este día Dios se manifestó a los pueblos paganos, o sea a nosotros que no somos judíos, y que estamos representados en los reyes magos.
¿Quiénes eran los magos? Posiblemente eran reyes o jefes de ciudades. Y eran magos. , no con el significado que tiene ahora esta palabra, sino en el sentido de hombres llenos de sabiduría, conocedores de las leyes de la naturaleza, que cultivaban la medicina y la astrología.
A estos hombres, que eran poderosos, Dios les anunció por medio de una estrella que había nacido Dios.
La opinión más probable sobre dicha estrella es la que da Santo Tomás de Aquino, de que no se trataba de una estrella cualquier de las que hay en el cielo, sino una estrella creada por Dios exclusivamente para guiar a los hombres.
Inspirados por Dios y deseando ardientemente ver al Mesías, estos magos partieron de tierras lejanas hacia la tierra de Israel.
Pero la estrella desapareció en Jerusalén, porque Herodes era indigno de presenciar este prodigio del cielo. Luego se les volvió a mostrar la estrella que los guió hasta la casa donde estaba el Niño Dios.
Nosotros debemos imitar a estos magos en seguir con valentía el llamado de Dios. ¡Qué ejemplo para nosotros! En el seguimiento de Cristo, que es la vida cristiana, encontraremos muchas dificultades. A veces tendremos que dejar amigos, familia, gustos, para ser fieles a Jesús. Por momentos andaremos a la luz del día, pero en otros momentos conoceremos la oscuridad de la prueba. Dios permitirá que se oscurezca la fe, que se oculte como la estrella, para probarnos. Aparecerán los Herodes, simulando virtud y llenos de malicia. Pero luego la prueba pasará y la estrella volverá a aparecer en nuestro horizonte y llegaremos contentos a los pies del Señor en el Cielo.
¡Cuánto tenemos que aprender de los Santos Magos! Cuando Dios nos pide dar el salto, tenemos que darlo, tenemos que marchar. Siempre será necesario empezar por separarnos del espíritu del mundo que tenemos dentro y abandonar nuestra vida cómoda y cargar con la cruz.
Porque muchas veces vemos la estrella cuando Dios nos llama a vivir el Evangelio, la santidad, pero muchas veces no emprendemos la marcha, dudando si la estrella estará siempre allí para guiarnos todo el camino. Y cuando la estrella desaparece, cuando todo se nos vuelve oscuridad porque perdemos el consuelo sensible en la oración, el cariño de las personas, el éxito apostólico, la buena fama que nos rodea, entonces nos volvemos atrás y decimos: “Hemos visto mal, todo fue una ilusión óptica, nos hemos equivocado”. Y nos sumergimos de nuevo en la vida cómoda, tranquila, mediocre, egoísta, que vivíamos antes. Grave error. Porque en aquellos momentos de prueba, es necesario permanecer fieles, pues es cuando estamos más cercanos a encontrar al Niño recién nacido.
Aprendamos a no volver atrás, a no retornar sobre nuestros pasos. Hagamos como los magos, que después de encontrar a Dios en Belén, se volvieron por otro camino. Las empresas divinas son arriesgadas y para el mundo son locuras, pero a los que perseveran Dios los recompensa con creces.
Pensemos lo que diría la gente que veía pasar las caravanas de estos Reyes Magos, y que al preguntarles a dónde se dirigían, ellos contestaban que estaban siguiendo una estrella, y por eso hacían peripecias y exponiéndose a muchos peligros. ¡Diría la gente que estos hombres estaban completamente locos!
Así que este 6 de enero es el momento oportuno para decidirnos a seguir la estrella, pase lo que pase y cueste lo que cueste; pero sabemos que Jesús y María nos esperan al final del camino, y tendremos su ayuda en el trayecto. ¡Confiemos en ellos!
¡Feliz día de Reyes!
Epifanía del Señor (Reyes Magos)
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”. Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. “En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo Israel’”. Herodes mandó llamar secretamente a los magos y, después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje”. Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría y, al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino. (Mt 2, 1-12).
Comentario:
Epifanía es una palabra griega que significa manifestación. Y en este día Dios se manifestó a los pueblos paganos, o sea a nosotros que no somos judíos, y que estamos representados en los reyes magos.
¿Quiénes eran los magos? Posiblemente eran reyes o jefes de ciudades. Y eran magos. , no con el significado que tiene ahora esta palabra, sino en el sentido de hombres llenos de sabiduría, conocedores de las leyes de la naturaleza, que cultivaban la medicina y la astrología.
A estos hombres, que eran poderosos, Dios les anunció por medio de una estrella que había nacido Dios.
La opinión más probable sobre dicha estrella es la que da Santo Tomás de Aquino, de que no se trataba de una estrella cualquier de las que hay en el cielo, sino una estrella creada por Dios exclusivamente para guiar a los hombres.
Inspirados por Dios y deseando ardientemente ver al Mesías, estos magos partieron de tierras lejanas hacia la tierra de Israel.
Pero la estrella desapareció en Jerusalén, porque Herodes era indigno de presenciar este prodigio del cielo. Luego se les volvió a mostrar la estrella que los guió hasta la casa donde estaba el Niño Dios.
Nosotros debemos imitar a estos magos en seguir con valentía el llamado de Dios. ¡Qué ejemplo para nosotros! En el seguimiento de Cristo, que es la vida cristiana, encontraremos muchas dificultades. A veces tendremos que dejar amigos, familia, gustos, para ser fieles a Jesús. Por momentos andaremos a la luz del día, pero en otros momentos conoceremos la oscuridad de la prueba. Dios permitirá que se oscurezca la fe, que se oculte como la estrella, para probarnos. Aparecerán los Herodes, simulando virtud y llenos de malicia. Pero luego la prueba pasará y la estrella volverá a aparecer en nuestro horizonte y llegaremos contentos a los pies del Señor en el Cielo.
¡Cuánto tenemos que aprender de los Santos Magos! Cuando Dios nos pide dar el salto, tenemos que darlo, tenemos que marchar. Siempre será necesario empezar por separarnos del espíritu del mundo que tenemos dentro y abandonar nuestra vida cómoda y cargar con la cruz.
Porque muchas veces vemos la estrella cuando Dios nos llama a vivir el Evangelio, la santidad, pero muchas veces no emprendemos la marcha, dudando si la estrella estará siempre allí para guiarnos todo el camino. Y cuando la estrella desaparece, cuando todo se nos vuelve oscuridad porque perdemos el consuelo sensible en la oración, el cariño de las personas, el éxito apostólico, la buena fama que nos rodea, entonces nos volvemos atrás y decimos: “Hemos visto mal, todo fue una ilusión óptica, nos hemos equivocado”. Y nos sumergimos de nuevo en la vida cómoda, tranquila, mediocre, egoísta, que vivíamos antes. Grave error. Porque en aquellos momentos de prueba, es necesario permanecer fieles, pues es cuando estamos más cercanos a encontrar al Niño recién nacido.
Aprendamos a no volver atrás, a no retornar sobre nuestros pasos. Hagamos como los magos, que después de encontrar a Dios en Belén, se volvieron por otro camino. Las empresas divinas son arriesgadas y para el mundo son locuras, pero a los que perseveran Dios los recompensa con creces.
Pensemos lo que diría la gente que veía pasar las caravanas de estos Reyes Magos, y que al preguntarles a dónde se dirigían, ellos contestaban que estaban siguiendo una estrella, y por eso hacían peripecias y exponiéndose a muchos peligros. ¡Diría la gente que estos hombres estaban completamente locos!
Así que este 6 de enero es el momento oportuno para decidirnos a seguir la estrella, pase lo que pase y cueste lo que cueste; pero sabemos que Jesús y María nos esperan al final del camino, y tendremos su ayuda en el trayecto. ¡Confiemos en ellos!
¡Feliz día de Reyes!
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