martes, diciembre 11, 2007

2.6.- Retrato Físico y Moral de San Pablo
De Eusebio sabemos (Hist. Ecl, VII, 18) que, incluso en su tiempo, había representaciones de Cristo con los apóstoles Pedro y Pablo. La apariencia de San Pablo se conservó en tres monumentos antiguos:
* Un díptico que del primer siglo (Lewin, "The Life and Epistles of St. Paul", 1874, frontispiece of Vol. I and Vol. II, 210).
* Un amplio medallón encontrado en el cementerio de Domitila y que representa a loa apóstoles Pedro y Pablo (Op. cit., II, 411).
* Un plato de cristal en el Museo Británico con los mismos apóstoles (Farrara, "Life and Work of St. Paul", 1891, 896).
También tenemos dos descripciones concordantes en los “Hechos de Pablo y Telea” del seudo Luciano de Filópatris de Malalas (Chronogr., x), y en Nicéforo (Hist. Ecl, III, 37). Pablo era bajo de estatura; El seudo Crisóstomo lo llama el hombre de los tres codos (anthropos tripechys); tenía las espaldas anchas, algo calvo, de nariz ligeramente aquilina, cejas corridas, barba gruesa y gris, complexión armoniosa y maneras agradables y afables. Sufría de una enfermedad que es difícil de diagnosticar (cf. Menzies, "St. Paul's Infirmity" en el Expository Times", July and Sept., 1904), pero a pesar de esta enfermedad dolorosa y humillante (II Cor., 12, 7-9; Gal., 4, 13-14) y a pesar de que su presencia no era imponente (II Cor., 10, 10), Pablo poseyó sin duda una resistencia física fuera de lo común que sólo ella pudo soportar sus trabajos sobrehumanos (II Cor., 11, 23-29). El seudo Crisóstomo "In princip. apóstol. Petrum et Paulum" (in P. G., LIX, 494-95), piensa que murió a la edad de sesenta y ocho años después de haber servido al señor treinta y cinco.

El retrato moral es algo más difícil de esbozar, tan lleno está de contrastes. Se encontrarán sus elementos en Lewin, op. cit., II, 11, 410-35 (Paul's Person and Character); en Farrar, Op, cit., Appendix, Excursus I; y especialmente en Newman, "Sermons preached on Various Occasions", VII, 8.
Fuente: Enciclopedia Catolica: F. PRAT

2da. Corintios, capitulo 11
21 Para vergüenza vuestra lo digo; ¡como si nos hubiéramos mostrado débiles...! En cualquier cosa en que alguien presumiere - es un locura lo que digo - también presumo yo.22 ¿Que son hebreos? También yo lo soy. ¿Que son israelitas? ¡También yo! ¿Son descendencia de Abraham? ¡También yo!23 ¿Ministros de Cristo? - ¡Digo una locura! - ¡Yo más que ellos! Más en trabajos; más en cárceles; muchísimo más en azotes; en peligros de muerte, muchas veces.24 Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno.25 Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en el abismo.26 Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos;27 trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez.28 Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las Iglesias.29 ¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?30 Si hay que gloriarse, en mi flaqueza me gloriaré.31 El Dios y Padre del Señor Jesús, ¡bendito sea por todos los siglos!, sabe que no miento.32 En Damasco, el etnarca del rey Aretas tenía puesta guardia en la ciudad de los damascenos con el fin de prenderme.33 Por una ventana y en una espuerta fui descolgado muro abajo. Así escapé de sus manos.

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