lunes, octubre 22, 2007

20 de octubre - Portugal es Consagrado a N. S. de la Inmaculada Concepción (1646 )

El Rosario de la Virgen María (VI)


Y también ahora, entre los cantos de alegría de la Jerusalén celestial, permanecen intactos los motivos de su acción de gracias y su alabanza. Ellos inspiran su materna solicitud hacia la Iglesia peregrina, en la que sigue desarrollando la trama de su 'papel' de evangelizadora. María propone continuamente a los creyentes los 'misterios' de su Hijo, con el deseo de que sean contemplados, para que puedan derramar toda su fuerza salvadora. Cuando recita el Rosario, la comunidad cristiana está en sintonía con el recuerdo y con la mirada de María.


Juan Pablo II Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, n°11 (octubre 2002

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