lunes, agosto 13, 2007

Un hombre en el seno de una mujer



Escuchemos ahora a Jeremías, sus nuevas profecías, señala la venida con el más ardiente deseo y la promete en toda seguridad.
El Señor, dijo, acaba de crear un nuevo prodigio sobre la tierra : una mujer rodeará a un hombre (Jr 31,22) .
Quién es esa mujer ? Y quién ese hombre? Y si es verdaderamente un hombre, cómo una mujer lo rodeaba? Y si una mujer lo puede rodear, cómo puede tratarse de un hombre?
Y para hablar más claro, cómo puede ser a la vez un hombre ya hecho un estar todavía en el vientre de su madre? ( pues la frase tiene ese sentido: una mujer rodeará a un hombre). Llamamos hombres a aquellos que han superado la niñez, la adolescencia, la juventud, la edad adulta y han llegado a la etapa cercana a la vejez, ahora bien, ese que ya ha alcanzado ese estado puede ser acogido en su seno por una mujer?
Si el profeta hubiese dicho: una mujer acogerá un niño no se vería en eso ningún prodigio; pero se trata de un hombre, entonces, nos preguntamos cuál es la novedad que Dios ha realizado sobre la tierra?
Que una mujer pudo acoger un hombre y ese hombre pudo ajustarse a las entrañas del frágil cuerpo de una mujer?
Cuál es ese milagro?
Un hombre, acaso, como preguntó Nicodemo, puede entrar de nuevo en el cuerpo de su madre y renacer? (Jn 3,4)
Bernardo de Claraval Tomado de la segunda homilía “super missus"



Dios te salve, María,
llena de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

No hay comentarios.: