
En el camino
Tú sabes lo que debes hacer para crear
la vida que deseas crear.
La cuestión es, ¿cómo hacerlo?
¿Cómo vivir con la disciplina suficiente
como para evitar las tentaciones
y generar así resultados creativos y positivos?
Hay cosas que sabes que sería mejor evitar,
y sin embargo las haces de todas maneras.
Hay otro conjunto de cosas que sabes
que deberías hacer, y sin embargo
a menudo las postergas. ¿Por qué?
Parecería existir un conflicto entre
las conveniencias inmediatas y la concreción
de tus más elevadas potencialidades.
Vives bajo el supuesto de que unas
deben sacrificarse por las otras.
¿Qué pasaría si ese supuesto estuviese equivocado?
¿Qué tal si ese supuesto fuese sólo producto
de tu imaginación?
Imagina por un momento cómo sería si en realidad
pudieses disfrutar en este presente, de la construcción
de tu futuro. Supón por un instante que, a medida
que los vas asumiendo, la disciplina, el esfuerzo
y la concentración pudiesen resultar realmente placenteros
y hasta refrescantes. El aparente conflicto entre lo que
querrías hacer en el presente y aquello que querrías
llegar a conseguir, está basado absolutamente
en tu propia opinión.
Tú tienes la capacidad de decidir qué puede disfrutarse
y qué no. Decide disfrutar las acciones y actitudes
que harán realidad la concreción de tu más preciado potencial.
Dirígete allí donde realmente quieres ir,
y disfruta de cada uno de los instantes del trayecto.
Y ten siempre presente que, si el camino lo recorres
de la mano del Señor, con Él todo es posible, porque:
“Todo lo puedo en Aquél que me conforta”. (Fil 4, 13)
Tú sabes lo que debes hacer para crear
la vida que deseas crear.
La cuestión es, ¿cómo hacerlo?
¿Cómo vivir con la disciplina suficiente
como para evitar las tentaciones
y generar así resultados creativos y positivos?
Hay cosas que sabes que sería mejor evitar,
y sin embargo las haces de todas maneras.
Hay otro conjunto de cosas que sabes
que deberías hacer, y sin embargo
a menudo las postergas. ¿Por qué?
Parecería existir un conflicto entre
las conveniencias inmediatas y la concreción
de tus más elevadas potencialidades.
Vives bajo el supuesto de que unas
deben sacrificarse por las otras.
¿Qué pasaría si ese supuesto estuviese equivocado?
¿Qué tal si ese supuesto fuese sólo producto
de tu imaginación?
Imagina por un momento cómo sería si en realidad
pudieses disfrutar en este presente, de la construcción
de tu futuro. Supón por un instante que, a medida
que los vas asumiendo, la disciplina, el esfuerzo
y la concentración pudiesen resultar realmente placenteros
y hasta refrescantes. El aparente conflicto entre lo que
querrías hacer en el presente y aquello que querrías
llegar a conseguir, está basado absolutamente
en tu propia opinión.
Tú tienes la capacidad de decidir qué puede disfrutarse
y qué no. Decide disfrutar las acciones y actitudes
que harán realidad la concreción de tu más preciado potencial.
Dirígete allí donde realmente quieres ir,
y disfruta de cada uno de los instantes del trayecto.
Y ten siempre presente que, si el camino lo recorres
de la mano del Señor, con Él todo es posible, porque:
“Todo lo puedo en Aquél que me conforta”. (Fil 4, 13)
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