viernes, febrero 22, 2008

La Virgen María, Madre y Modelo de los que sufren
Junto a la cruz de Jesús estaba su madre... cuando Jesús vio a su madre y junto a ella al discípulo a quien tanto amaba, dijo a su madre: mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: ahí tienes a tu madre. Desde entonces, el discípulo la acogió en su casa (Jn.19, 25-27).

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La Virgen María, Madre y Modelo de los que sufren



María, asociada a la obra de Cristo



María no es una simple espectadora o un personaje extra en la obra de la redención. Ella ha colaborado, de manera singular y activa, estrechamente asociada a la obra de su Hijo, incluida su Pasión y su muerte. La fe y la respuesta de María al Plan de Dios en Cristo la hacen protagonista y la implican de lleno en la obra de la salvación.
Toda la vida de la Santísima Virgen ha estado claramente al servicio del Hijo de Dios y de su misión. Cuando María da su consentimiento de fe a la llamada del ángel, acepta colaborar, plenamente en la totalidad de la obra de la redención de la humanidad. Su respuesta y su compromiso son. conscientes; no pone condiciones, sino que se entrega al servicio de la misión que Dios le pide y en consecuencia, asume todos los riesgos, tales como el dolor, el sacrificio, el sufrimiento.


Seguimiento de Cristo pasando por la cruz


La profecía de Simeón con ocasión de la presentación del niño Dios en el Templo: "una espada traspasará tu corazón" (Lc.2,35) encontrará su pleno cumplimiento en la cruz de Cristo, junto al cual la encontramos, de pie, en el momento del calvario (Jn. 19,25-27). Pero las penas y dolores de María no se limitan a unos cuantos momentos. Ella sufre porque la salvación mesiánica implica una globalidad de acciones y respuestas que incluyen el sacrificio y la muerte para la redención humana y ella las ha asumido todas a la manera . como las aceptó su Hijo: "Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad". "He aquí la esclava del Señor" (Lc. 1,38).
El misterio del dolor de la Virgen María hace parte en conjunto del Plan de salvación del Padre Dios el cual comprende también el misterio de la resurrección, de la misión apostólica y la obra de la Iglesia.


El dolor de María es consecuencia, como en el caso de su Hijo, del pecado de la humanidad


María también nos revela el sentido del dolor cristiano. Nos revela el misterio salvífico del sufrimiento, juntamente con el significado y amplitud de la solidaridad humana.
"Como Cristo cargó sobre sí nuestros sufrimientos, se echó a cuestas nuestros dolores (Is. 53,4), así también ella sintió el peso de los dolores del parto por una maternidad inmensa que regenera en Dios. El sufrimiento de María, nueva Eva, al lado de Cristo, Nuevo Adán, fue y es el camino real de reconciliación en el mundo" (Juan Pablo II, Discurso del 1 Abril de 1984).


Madre de la Iglesia y madre de los enfermos


La cooperación que María ha hecho para el cumplimiento de la obra de la redención la conocemos como maternidad divina. Cristo es el único mediador de la salvación, pero la misión que cumple María en esa obra no opaca ni ensombrece su obra sino que, al contrario, muestra su eficacia y fomenta la unión con Él.
La maternidad de María perdura en el orden de la distribución de la gracia. Esa maternidad comenzó con la anunciación, continuó toda su vida, tuvo su momento cumbre al pie de la cruz y la continúa desde la gloria. La Iglesia se beneficia de varios modos de este servicio de María.
Ella es la Madre de Cristo y nosotros, por designio de Dios, somos sus hermanos. Él es la cabeza y nosotros miembros de su cuerpo. De ahí que la podamos llamar madre, abogada, auxilio, socorro, medianera.
Enfermos o no, debemos apoyamos en su protección maternal para unimos íntimamente a Jesucristo, nuestro Redentor y Mediador. '


Modelo de esperanza para los que sufren


María es tipo de la Iglesia y modelo del cristiano en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta identificación con Cristo. Cuando estamos enfermos actualizamos en nuestra condición doliente muchos de los rasgos del Cristo que continúa su obra de redención, mediante el sufrimiento de sus miembros. Y Ella se nos adelantó como consuelo, como modelo del cumplimiento de las promesas del Señor, como señal de triunfo, en su Hijo, sobre el pecado, sobre el enemigo, sobre el mal y el sufrimiento.
Mientras nosotros avanzamos en la lucha y en las dificultades ella brilla como faro de esperanza porque ha alcanzado la plenitud, porque ha vencido, porque ha triunfado.
La Virgen María continúa acompañando, consolando, animando a los que sufren, a los ancianos, a los limitados, a las viudas, a los deprimidos, a los marginados y les ayuda a comprender su dolor y a asociarlo, como ella y con su intercesión a la obra redentora de su Hijo.

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