jueves, enero 03, 2008


Queridos amigos: Paz y Bien

Comenzamos hoy un nuevo tema, que nos expolea

como cristianos creyentes de la Eucaristía;

si de verdad creemos en la presencia real de Cristo en el sagrario...

¿qué hacemos sin ir a adorarle?

Fuente: JESUS EUCARISTIA, EL AMIGO QUE SIEMPRE TE ESPERA

Autor: P. Ángel Peña Benito, O.A.R.

Tema: ADORACION A JESUS SACRAMENTADO

Jesús es nuestro Dios y debemos adorarlo


Es el Rey de Reyes y Señor de los Señores. Sin embargo, no quiere que lo tratemos como Rey, sino como un amigo íntimo, con sencillez y naturalidad. Los ángeles, que lo adoran en cada hostia consagrada, podrían decirnos con Isaías "No tengáis miedo, aquí está nuestro Dios" (Is 35,4). El se va a sentir feliz de nuestra visita y, como decía el Cura de Ars, nos va a tomar nuestra cabeza entre sus manos y nos va a llenar de cariño y de ternura. Y recordemos que toda adoración es también reparación: Hay que ofrecer nuestro amor a Jesús para reparar tantas ofensas que recibe especialmente en este sacramento del Amor. Como le diría nuestra Madre a Lucía de Fátima: "Tú al menos procura consolarme". Ahora bien, no centremos tanto nuestra atención en la adoración que olvidemos su relación con la misa y la comunión. Lo más grande es asistir a la celebración de la misa, ofrecernos con Jesús y después unirnos a El en la comunión. Y, como consecuencia de esto, continuar nuestra propia misa y comunión en la adoración al Santísimo. En el ritual de la sagrada comunión y del culto a la Eucaristía la Iglesia nos dice: "Los fieles, cuando veneren a Cristo en el sacramento, recuerden que esta presencia proviene del sacrificio y se ordena al mismo tiempo a la comunión sacramental y espiritual" (N° 80). Y debemos prolongar en la adoración, la unión conseguida en la comunión, y renovar la alianza que hemos hecho con Cristo en la celebración eucarística (Cf N° 81). Y en este mismo número, hablando de la Exposición del Santísimo, se nos dice que nos lleva a la adoración y nos "invita a la unión de corazón con El, que culmina. en la comunión sacramental. Por eso, hay que procurar que, en las Exposiciones, el culto al Sacramento manifieste, aun en los signos externos, su relación con la misa". ¡Qué alegría damos a Jesús, cuando lo adoramos y lo acompañamos como a un amigo querido! S. Basilio (muerto el 397) nos relata que algunos monjes de Egipto, al no tener sacerdote, llevaban consigo la Eucaristía. Esta costumbre estaba muy extendida en aquellos tiempos también entre los laicos por motivo de las persecuciones. En el siglo XIII, a raíz de la institución de la fiesta del Corpus Christi, comenzaron las procesiones eucarísticas, que al principio llevaban la hostia santa, cubierta con un velo, por respeto y pudor. Ya a mediados del siglo XIV se hacían procesiones por las calles y los campos en acción de gracias, y también como rogativas o en casos de peligro. En ese mismo siglo XIV, se practicaba ya la Exposición solemne del Santísimo, aunque al principio se hacía sólo durante la octava del Corpus, y la Exposición se realizaba en adoración totalmente silenciosa, sin oración ni canto alguno. (continuará)

Un saludo cordial en Jesús Eucaristía, el Amigo que siempre te espera, y en María, Madre de Dios y Madre nuestra,

José Luis Elizalde

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