jueves, enero 04, 2007

ALFONSO MILAGRO - ESPIRITUALIDAD


LECCION N° 3
María Santísima es tu modelo y tu ejemplar; la vida deberá manifestarse en lo exterior, por el apostolado; pero la vida es algo íntimo. Tu apostolado resultará sin sentido, si no responde a una vida íntima sincera y profunda de Jesucristo en tí.
La misión de María Santísima es esencialmente maternal; ha sido creada por Dios, para ser Madre del Salvador; esa maternidad es su razón de ser; pero es que Jesús se extiende y prolonga en cada uno de los bautizados.
En consecuencia la función maternal de María debe también prolongarse en el tiempo y en el espacio, mientras haya un bautizado en cuyo espíritu deba ser formado Jesús.Dijo Jesús que su Madre Santísima era dichosa por haberle llevado en su seno, pero más aún por haber oído y cumplido la Palabra de Dios.No podemos separar lo que Dios ha unido: Jesús y María.Jesús llegó a nosotros por María; no será contrario a su voluntad y al plan trazado para nuestra salvación que nosotros vayamos a El por el mismo camino.Además Dios ha confiado a María una misión que cumplir: su misión es la maternidad de Jesucristo, ser madre de Jesucristo, por eso María es nuestra Madre y ésa es su misión: formar a Jesucristo en el corazón de todos los bautizados, en tu propio corazón.Por eso debes tener a María siempre como a tu Madre, tratarla como Madre, acudir a Ella y confiar en Ella, como se acude y se confía en una madre. Esta es la mejor manera de cumplir la Palabra y la voluntad de Dios.Vivencia:¿Sientes a Dios en tí? ¿Está presente en tu mente y en tu corazón en cada momento de tu vida?El está pensando constantemente en tí, procurándote todo bien; ¿piensas tú en El, lo amas, te preocupas de El y de sus cosas?En tu Rosario de hoy pídele a la Santísima Virgen, que te haga conocer más a Jesucristo.Virgen María, Madre de Jesucristo y Madre mía; dame a Jesucristo, porque así me darás la Vida y así cumplirás tu función de maternidad conmigo. Déjame, Señora y Madre mía, que te repita con sinceridad profunda la plegaria que durante siglos rezaron los cristianos: "Vida, dulzura y esperanza nuestra"

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